
El humor del mexicano tan proclive a la burla de la desgracia ajena se ve reflejado en los titulares de las notas que en estos días se han publicado en relación al “Caso Kalimba”: Tiene un negro por venir, Se las ve negras y Le espera un negro futuro. No dejan de ser una muestra la poca creatividad de los editores y de un humor propio de niños de primaria.
En la mentalidad colectiva de los mexicanos nos vemos como un país no racista, sin embargo un estudio del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) refuta la idea de un país tolerante e incluyente.
Antes de seguir cabe aclarar que siempre he pensado que la discriminación se “demuestra”, por así decirlo con actitudes, no con palabras. Me explico. Se puede usar la palabra “negro” para referirte a alguien de color pero de manera cordial o como un apodo, por otro lado se puede usar “afroamericano”, que es lo políticamente correcto, pero de qué sirve si no se le trata como un igual.
La corrección política me disgusta. Ahora para aludir a las personas con alguna discapacidad se usa el eufemismo, “personas con capacidades diferentes”, bajo esta lógica, a los gordos se les debería de decir “flacos con capacidades diferentes”.
En Estados Unidos -un país siempre preocupado por ser políticamente correcto, pero con sectores de la población profundamente racistas- ha llegado a tal grado el afán de ser políticamente correcto que una editorial publico una versión de “Huckleberry Finn”, obra maestra de Mark Twain, sin el término “nigger” que el autor usaba para referirse a los esclavos negros. Cambiar esta palabra seria casi como ponerle brazos a la “Venus de Milo” o ponerle ropa al “David” de Miguel Ángel o ponerle color a la película “Casa Blanca”.
Como decía, el estudio, titulado Apuntes para la Reflexión sobre la Intolerancia en el México Actual, demuestra que casi la mitad de los mexicanos desprecian a los que son diferentes.
El 42% de los mexicanos no estaría dispuesto a compartir el mismo techo con un extranjero y lo más preocupante, el 58% de los mexicanos está de acuerdo con que se les exija a centro y sudamericanos documentos, que demuestren su estancia legal en el país y el 40% de los mexicanos estaría de acuerdo en aplicar a los centro y sudamericanos una ley similar a la SB 1070 de Arizona. Sin mencionar el trato infrahumano que se llevan todos los migrantes de centro y Sudamérica en su paso por nuestro país con rumbo a Estados Unidos.
Los mexicanos vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
En la mentalidad colectiva de los mexicanos nos vemos como un país no racista, sin embargo un estudio del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) refuta la idea de un país tolerante e incluyente.
Antes de seguir cabe aclarar que siempre he pensado que la discriminación se “demuestra”, por así decirlo con actitudes, no con palabras. Me explico. Se puede usar la palabra “negro” para referirte a alguien de color pero de manera cordial o como un apodo, por otro lado se puede usar “afroamericano”, que es lo políticamente correcto, pero de qué sirve si no se le trata como un igual.
La corrección política me disgusta. Ahora para aludir a las personas con alguna discapacidad se usa el eufemismo, “personas con capacidades diferentes”, bajo esta lógica, a los gordos se les debería de decir “flacos con capacidades diferentes”.
En Estados Unidos -un país siempre preocupado por ser políticamente correcto, pero con sectores de la población profundamente racistas- ha llegado a tal grado el afán de ser políticamente correcto que una editorial publico una versión de “Huckleberry Finn”, obra maestra de Mark Twain, sin el término “nigger” que el autor usaba para referirse a los esclavos negros. Cambiar esta palabra seria casi como ponerle brazos a la “Venus de Milo” o ponerle ropa al “David” de Miguel Ángel o ponerle color a la película “Casa Blanca”.
Como decía, el estudio, titulado Apuntes para la Reflexión sobre la Intolerancia en el México Actual, demuestra que casi la mitad de los mexicanos desprecian a los que son diferentes.
El 42% de los mexicanos no estaría dispuesto a compartir el mismo techo con un extranjero y lo más preocupante, el 58% de los mexicanos está de acuerdo con que se les exija a centro y sudamericanos documentos, que demuestren su estancia legal en el país y el 40% de los mexicanos estaría de acuerdo en aplicar a los centro y sudamericanos una ley similar a la SB 1070 de Arizona. Sin mencionar el trato infrahumano que se llevan todos los migrantes de centro y Sudamérica en su paso por nuestro país con rumbo a Estados Unidos.
Los mexicanos vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
Tienen razón, ademas de que tanto se quejan los ilegales mexicanos si aqui estamos en las mismas... no tiene sentido alguno, y eso de personas con capacidades diferentes, que onda¡¡?? estan mal, por eso estamos tan mal...
ResponderEliminar