31 marzo 2011

DE ENERGÍA Y AGUA

El sábado pasado se efectuó la llamada “Hora del Planeta” que consistían en dejar de usar energía eléctrica durante una hora, el llamado del Foro Mundial para la Naturaleza fue atendido por varios gobiernos de las capitales más famosas del planeta.

Esto me hizo pensar sobre las alternativas que tiene nuestro país para producir energía.

En México existen 2 centrales carboelécticas y 31 centrales “turbogas” entre las dos producen alrededor del 6% de la energía eléctrica del país, ambas funcionan con combustibles dañinos para el medio ambiente, además de caro, impráctico y que eventualmente los combustibles utilizados en este tipo de plantas se agotaran.

Por otro lado la energía geotérmica cuenta con pocos lugares propicios para su producción; la energía nuclear (por este proceso sólo se obtienen el 0.17% de la electricidad) que es limpia, abúndate y barata, asusta a la mayoría y con lo que paso en Japón ni se diga.

En Oaxaca hay lugares adecuados para producir energía eólica pero enfrenta oposición porque empresas españolas pretenden invertir en la infraestructura para poder producir ese tipo de energía, pero ya saben que nunca falta el “patriota” (aja como no) que se envuelve en la bandera y dice “vienen a robarnos nuestro aire”.

Las hidroeléctricas no representan una buena opción ya que también el agua se nos agota, además son costosas en tiempo, dinero y por supuesto en problemas ya saben no vaya a ser que “el pueblo bueno” se enoje.

Y hablando del agua:

México es un país que según Nationmaster cada ciudadano tiene disponibilidad de 4,624 metros cúbicos de agua, muy por detrás de países como Canda que tiene 94, 353 metros cúbicos por persona, 20 veces más nosotros. Pero no solo es eso también esta agua se concentra en 2 estados: Tabasco y Chiapas que cuentan con el 68% del total de agua con sólo el 23% de la población del país, si a esto le sumamos que el 77% del agua se utiliza (eso de utilizar es un decir) en el sector agropecuario, entonces queda muy poco del vital liquido para consumo domestico especialmente en zonas urbanas.

El liquido que algunos políticos lo consideran un “derecho” y no un bien sujeto a comercio, no se cobra en general. En el DF la Asamblea Legislativa insiste en conservar la facultad de establecer tarifas del agua, en cambio el gobierno capitalino sugiere entregar esta facultad a un consejo profesional que tome en cuenta factores técnicos y también la necesidad de preservar el agua.

El mejor sistema de regulación del consumo y la preservación de un recurso es el de precios realistas, cobrar lo que en verdad cuesta.

Pero con el argumento de que cobrar lo que en verdad cuesta el agua es capitalista e inhumano, los políticos solo están logrando acabar con uno de los recursos más escasos y valiosos de nuestro país.

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