
Es triste la situación por la que atraviesa nuestro país, y precisamente hoy me di cuenta de eso, y es que hablar de muertos, decapitados y desollados ya es muy cotidiano, ya no es extraño para algunos leer en algún puesto de periódicos, ¿cuántos muertos se han sumado a una larga cuenta que asola a México? o ¿en qué estado ocurrieron más ejecuciones? Pero es cierto que gracias a esas acciones muchas cosas han cambiado, y una de ellas es la promoción por los libros.
Me dirigía a comprar unas cajas que me habían encargado, el calor agobiaba a los transeúntes, mientras tanto yo estaba viendo a través de la ventana del colectivo, y pude percibir que la antigua librería por la que de niño, paseaba y preguntaba sobre libros, había dejado de existir, recuerdo que vendían café, e incluso fue de los primeros cibercafés asentados en la colonia. Y sí, había dejado de existir, para darle paso a un negocio bastante complejo: una funeraria.
Las funerarias siempre existirán, pues no hay ley que diga que no morirás; pero ¿Por qué cambiar una librería por una funeraria? Puede haber miles de respuestas, pero en mis entramados de conspiración; puedo advertir alguna simplemente con las olas de violencia que azotan y descomponen más a nuestra sociedad es mejor invertir en un negocio seguro, en donde habrá competencia pero nunca faltara demanda. Los libros no importan al fin en tiempos de crisis, nadie compra libros, a nadie les interesa, y a los pocos que les agradan, pues para eso está el centro, hay muchas librerías, aquí funcionan las funerarias.
El estado, gobierno, o como quiera llamársele no fomenta la lectura, y menos en el sexenio en que vivimos, es la violencia en su estado más puro. Los libros ayudan a sanar el alma, dan ideas nuevas, ayudan a construir un mundo mejor.
Pero no, preferimos muerte, violencia y sangre. Esperemos en un futuro podamos recapacitar y alojarnos en los libros, en las librerías, en los escritores, en las ideas de renovación, en las buenas conciencias, en un mundo libre, y libre de violencia.
ESTAN MURIENDO LOS LIBROS. HAY QUE RESCATARLOS.
la muerte es una señal de vida, la prueba de nuestra existencia radica en decir lo leí, lo escribi, se lo leí....
ResponderEliminarpara roger chinasky