Hace unos días tuve la oportunidad de ver un par de películas, distantes en contexto, trama y producción, pero unidas por un aspecto que llamo mi atención sobremanera (gran palabra diría Gamés) en ambas se muestra una añoranza por el pasado, las películas a las que me refiero son, “Los Olvidados” de Buñuel y la más reciente obra de Woody Allen “Medianoche en Paris”. En la primera, Don Carmelo, el ciego, interpretado por Miguel Inclán, se la pasa diciendo que los días cuando “su general Don Porfirio” vivía se castigaba a los ladrones, o sea que prefería vivir bajo una dictadura.
En la segunda, Gil (Owen Wilson) un escritor que no encuentra motivación e inspiración para terminar la novela que lleva tiempo escribiendo añora, se muere por vivir en el Paris de los años 20’s, cuando llega a esa época se encuentra con Adriana (Marion Cotillard) quien a su vez quisiera vivir en la época de oro francesa por ahí de 1890, con Paul Gauguin, Henri de Touluse-Lutrec y compañía.
Hoy en día, parece que vivimos un momento de estabilización social generalizada: México la lucha contra el crimen organizado ha cobrado más de 40 mil vidas y contando; las revoluciones en el norte de África y Medio Oriente, disturbios en Inglaterra, protestas de estudiantes en Chile, crisis económica en Grecia, Irlanda, Italia y Estados Unidos, los indignados en España del 15M, locos terroristas en Noruega y una hambruna terrible en Somalia y Etiopia.
Con este presente, el futuro no se ve muy promisorio, ante esto el camino más fácil es recurrir a la fe, pero lo más preocupante es que es el ambiente propicio para el mesianismo y la demagogia, para políticos populistas y antisistémicos.La percepción de que tiempos pasados fueron mejores siempre ha existido, es natura humana, añorar el pasado no está del todo mal, es en cierta medida normal, sin embargo la enseñanza que me dejaron ambas películas es que pensamos que estamos viviendo la peor época de la humanidad pero que no es así, que a la larga, alguien valorara “nuestro” tiempo porque siempre hay algo que vale la pena en el arte, la ciencia o la tecnología.
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