02 marzo 2012

¿Mascotas o simple juguete?


Marlon es el nombre de mi perro y el es un amor conmigo. Siempre entregando todo su cariño y demostrando la alegría que le da verme. Hace unos meses noté una bolita en su frente, lo llevé al veterinario y afortunadamente era un tumor benigno. Visité durante semana y media el antirrábico de Ecatepec y, ¡la de cosas que he visto!, pero sin duda alguna, dos son las más asombrosas.  

La jauría descuidada.
En la primera situación, llegaron unas señoras, supuse que eran madre e hija. La más jovencita, sin sacar ficha para consulta, se acercó a la recepción con una perrita cocker muy linda y juguetona diciendo que ya no la quería porque todos los perros se le acercaban cuando estaba en celo y que sería mejor dejarla ahí, que no podía tenerla más. ¡Dios mío! ¿Acaso la gente puede no tener sentido común? ¿Qué no se percataron acaso de lo que estaban haciendo? Ya veo que en ellas no existía tal cosa. La dueña llenó una forma y a la cocker la metieron en la jaula 41, bien recuerdo ese número. La recepcionista claramente le dijo que si nadie la adoptaba, sería eliminada para el viernes. Y así, en un dos por tres, la perra paso a formar parte de la perrera municipal.

Pero más estúpida es la siguiente situación: llegó un señor a la recepción con una voz fuerte y gruesa diciendo (claro el muy amable) “buenas tardes señorita, vengo a… es que un señor ya no lo quiere y vengo a… vengo a tirar un perro, ¿qué hago?”
¡O por todos los cielos! Vengo a tirar un perro…  ¿de cuando a acá un perro es como unos patines?, los que nomás te divierten pero cuando se acaban o no los necesitas más, solo los avientas a la basura, solo los tiras. Pero, ¡ahí no culmina todo!, aún más terrible fue que la recepcionista dijo: “sí como no, tráigalo para acá y lléneme esta forma”. El señor fue a su coche por la perrita y muy jacarandoso dijo: “¡aquí esta!”, la pobre estaba dentro de una bolsa negra, de esas de costalitos.  Se supone que ahí se reciben cadáveres de animales, pero se deben de llevar en bolsas negras, entonces todos los que se encontraban dentro voltearon (ya saben el morbo primero…) y en ese momento el que se decía dueño del perro dijo: “no, no crea que esta muerta, esta aquí adentro nomás”, lleno unas formitas y ¡ta-da! el juguetito del señor pasó a otras manos.
Debemos crear conciencia sobre el cuidado de las mascotas, en este caso solo fueron perros, pero gatos, pájaros, peces y/o roedores, obtienen el descuido de la gente.
Solamente en la Ciudad de México y las poblaciones de su periferia, con un número de habitantes cercano a los treinta millones de personas, se pasean cerca de dos millones de perros. Los ejemplares indocumentados suman unos 200.000, pero de acuerdo con la Federación Canófila Mexicana, no hay constancia fiable sobre los dueños de otros 1.200.000 animales. Es posible ver a pobres caninos que pululan por las esquinas acompañados por jaurías tan necesitadas como ellos.
Sería más que una buena opción adoptar que comprar. O, ¿acaso a ustedes les gusta ver animales en la calle? Salvaríamos muchas mascotas como Fulanita y Perenganita de las que les hablaba, que claro hoy en día no se su situación; o bien podría brindarse asesoraría a la gente que quiera tener una mascota para que sepa tenerla bien, quererla, protegerla, porque la concientización de los propietarios es primordial para convivir en armonía. ¡Cuiden de sus mascotas, no olviden que llámense perros o gatos, son seres vivos que solo nos tienen a nosotros! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario