Marlon es el nombre de mi perro y
el es un amor conmigo. Siempre entregando todo su cariño y demostrando la
alegría que le da verme. Hace unos meses noté una bolita en su frente, lo llevé
al veterinario y afortunadamente era un tumor benigno. Visité durante semana y
media el antirrábico de Ecatepec y, ¡la de cosas que he visto!, pero sin duda
alguna, dos son las más asombrosas.
![]() |
| La jauría descuidada. |
En la primera situación, llegaron
unas señoras, supuse que eran madre e hija. La más jovencita, sin sacar ficha
para consulta, se acercó a la recepción con una perrita cocker muy linda y
juguetona diciendo que ya no la quería porque todos los perros se le acercaban
cuando estaba en celo y que sería mejor dejarla ahí, que no podía tenerla más.
¡Dios mío! ¿Acaso la gente puede no tener sentido común? ¿Qué no se percataron
acaso de lo que estaban haciendo? Ya veo que en ellas no existía tal cosa. La
dueña llenó una forma y a la cocker la metieron en la jaula 41, bien recuerdo
ese número. La recepcionista claramente le dijo que si nadie la adoptaba, sería
eliminada para el viernes. Y así, en un dos por tres, la perra paso a formar
parte de la perrera municipal.
Pero más estúpida es la siguiente
situación: llegó un señor a la recepción con una voz fuerte y gruesa diciendo (claro
el muy amable) “buenas tardes señorita, vengo a… es que un señor ya no lo
quiere y vengo a… vengo a tirar un perro, ¿qué hago?”
¡O por todos los cielos! Vengo a tirar un perro… ¿de cuando a acá un perro es como unos
patines?, los que nomás te divierten pero cuando se acaban o no los necesitas
más, solo los avientas a la basura, solo los
tiras. Pero, ¡ahí no culmina todo!, aún más terrible fue que la
recepcionista dijo: “sí como no, tráigalo para acá y lléneme esta forma”. El
señor fue a su coche por la perrita y muy jacarandoso
dijo: “¡aquí esta!”, la pobre estaba dentro de una bolsa negra, de esas de
costalitos. Se supone que ahí se reciben
cadáveres de animales, pero se deben de llevar en bolsas negras, entonces todos
los que se encontraban dentro voltearon (ya saben el morbo primero…) y en ese
momento el que se decía dueño del perro
dijo: “no, no crea que esta muerta, esta aquí adentro nomás”, lleno unas
formitas y ¡ta-da! el juguetito del señor pasó a otras manos.
Debemos crear conciencia sobre el
cuidado de las mascotas, en este caso solo fueron perros, pero gatos, pájaros, peces
y/o roedores, obtienen el descuido de la gente.
Solamente en la Ciudad de México
y las poblaciones de su periferia, con un número de habitantes cercano a los
treinta millones de personas, se pasean cerca de dos millones de perros. Los
ejemplares indocumentados suman unos 200.000, pero de acuerdo con la Federación
Canófila Mexicana, no hay constancia fiable sobre los dueños de otros 1.200.000
animales. Es posible ver a pobres caninos que pululan por las esquinas
acompañados por jaurías tan necesitadas como ellos.
Sería más que una buena opción adoptar
que comprar. O, ¿acaso a ustedes les gusta ver animales en la calle?
Salvaríamos muchas mascotas como Fulanita y Perenganita de las que les hablaba,
que claro hoy en día no se su situación; o bien podría brindarse asesoraría a
la gente que quiera tener una mascota para que sepa tenerla bien, quererla,
protegerla, porque la concientización de los propietarios es primordial para
convivir en armonía. ¡Cuiden de sus mascotas, no olviden que llámense perros o
gatos, son seres vivos que solo nos tienen a nosotros!

No hay comentarios:
Publicar un comentario