
El nombre Mohamed Boauzizi, tal vez no nos diga nada, pero las manifestaciones en el mundo árabe no se podrían entender sin el papel que jugó este hombre, fue la chispa que encendió las manifestaciones en Túnez y como todos lo saben fue el país donde empezaron a soplar los vientos de cambio en el mundo árabe.
Boauzizi un joven profesionista de 26 años que no encontraba trabajo se decidió a vender fruta en la calle, la policía le confisco su mercancía por no tener licencia comercial, harto de la situación que vivía se prendió fuego, esto fue la gota que derramo el vaso, a partir de ahí comenzaron las manifestaciones.
La caída de cualquier dictadura es motivo de celebración independientemente de lo que pueda suceder después, así paso con Cuba (1959), Irán (1979) y el muro de Berlín (1989).
Hoy les toca a los países árabes, lo que paso con el déspota Zine El Abidine Ben Ali y en especial con Hosni Mubark es explicable en gran medida gracias a Facebook, que sirvió como un elemento fundamental en la organización de las protestas contra el anciano tirano egipcio, las nuevas tecnologías, las redes sociales rompen cada día más barreras, ahora es más difícil la censura, controlar los medios de comunicación que en regímenes como los que encabezaban Ben Ali y Mubarak es un punto medular para perpetuarse en el poder. En contraparte China y Cuba aun tienen rígidos sistemas de control de medios.
Libia, tercera nación que se enfrenta contra un gobierno autoritario encabezado por el sátrapa Muammar el Gadafi, que lleva 42 años en el poder, y que entre sus locas excentricidades están: que su guardia personal está conformada por 40 mujeres vírgenes entrenadas para matar y cada que va al extranjero no se hospeda en un hotel por desconfianza a la seguridad del lugar, así que a cada viaje que hace manda colocar una jaima, que es un tipo carpa beduina pero lujosa y un camello para sentirse cómodo en los lugares que visita.
Aquí existen sectores de la sociedad que anhelan una versión mexicana de la Plaza Tahrir, que haya un cambio, pero sospecho que los que quieren esto lo hacen con el afán de ver caer al presidente, sin un proyecto claro, solo con el deseo del espectáculo más para “estar a la moda”, que desde una postura con propuesta seria. Aquí no hay un autócrata que tirar (y quien así lo crea que le pregunte a los presos políticos de Egipto). Sin embargo si hay muchos, muchísimos cambios que hacer, así que sí hagamos una revolución cívica en México, pero contra la parálisis política, contra la falta de reformas, contra el sistema judicial incompetente, contra los monopolios privados (Telmex, Televisa) y gubernamentales (CFE, PEMEX), contra la pésima educación que reciben los niños mexicanos, así en esas condiciones marcho hacia el Zócalo el día que gusten y manden.
Boauzizi un joven profesionista de 26 años que no encontraba trabajo se decidió a vender fruta en la calle, la policía le confisco su mercancía por no tener licencia comercial, harto de la situación que vivía se prendió fuego, esto fue la gota que derramo el vaso, a partir de ahí comenzaron las manifestaciones.
La caída de cualquier dictadura es motivo de celebración independientemente de lo que pueda suceder después, así paso con Cuba (1959), Irán (1979) y el muro de Berlín (1989).
Hoy les toca a los países árabes, lo que paso con el déspota Zine El Abidine Ben Ali y en especial con Hosni Mubark es explicable en gran medida gracias a Facebook, que sirvió como un elemento fundamental en la organización de las protestas contra el anciano tirano egipcio, las nuevas tecnologías, las redes sociales rompen cada día más barreras, ahora es más difícil la censura, controlar los medios de comunicación que en regímenes como los que encabezaban Ben Ali y Mubarak es un punto medular para perpetuarse en el poder. En contraparte China y Cuba aun tienen rígidos sistemas de control de medios.
Libia, tercera nación que se enfrenta contra un gobierno autoritario encabezado por el sátrapa Muammar el Gadafi, que lleva 42 años en el poder, y que entre sus locas excentricidades están: que su guardia personal está conformada por 40 mujeres vírgenes entrenadas para matar y cada que va al extranjero no se hospeda en un hotel por desconfianza a la seguridad del lugar, así que a cada viaje que hace manda colocar una jaima, que es un tipo carpa beduina pero lujosa y un camello para sentirse cómodo en los lugares que visita.
Aquí existen sectores de la sociedad que anhelan una versión mexicana de la Plaza Tahrir, que haya un cambio, pero sospecho que los que quieren esto lo hacen con el afán de ver caer al presidente, sin un proyecto claro, solo con el deseo del espectáculo más para “estar a la moda”, que desde una postura con propuesta seria. Aquí no hay un autócrata que tirar (y quien así lo crea que le pregunte a los presos políticos de Egipto). Sin embargo si hay muchos, muchísimos cambios que hacer, así que sí hagamos una revolución cívica en México, pero contra la parálisis política, contra la falta de reformas, contra el sistema judicial incompetente, contra los monopolios privados (Telmex, Televisa) y gubernamentales (CFE, PEMEX), contra la pésima educación que reciben los niños mexicanos, así en esas condiciones marcho hacia el Zócalo el día que gusten y manden.
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