14 abril 2012

Damitaaa, caballerooo lleve el bonito detalle...

La extensa, caótica pero sobre todo muy noble ciudad de México, ofrece cada pocos pasos ofertas, muchas veces muy tentadoras.
Ya sea en banquetas, calles, en cada semáforo o ahí donde la velocidad de una abuela en silla de ruedas supera por mucho a los que están atorados en un tránsito inhumano, que ni Opus y su música clásica, pueden calmar a ese extraño ser en el que se transforma un chilango atrapado por horas en tal o cual avenida.


Pero donde se encuentran las mejores ofertas y los productos de novedá es, sin duda, el Metro, un sistema de transporte eficiente, barato –subsidiado claro- y que conecta prácticamente a todos los puntos de la ciudad, puedes cruzar el DF por sólo 3 pesos.
Pregunta: ¿Por qué con un extenso, extensísimo sistema de transporte colectivo: Metro, Metrobus, RTP, Peligrosos Microbuses, Chimecos Similares y Conexos S. A.de C. V., sigue habiendo un congestionamiento vial del carajo?


Posibles respuestas (ah que pendejo han de decir, se pregunta y se contesta): 1) Somos un chingo, no hay sistema de transporte que alcance; 2) Somos un chingo y el sistema de transporte esta subutilizado, ergo, los automóviles se utilizan para realizar trayectos cortos; c) Somos un chingo, el sistema de transporte esta subutilizado, ergo, los automóviles se utilizan para realizar trayectos cortos y las manifestaciones joden el transito.
La ultima respuesta parece ser la más cercana a la realidad, y es que al ser la capital del país, muchos vienen a manifestar acá, eso parece justificación del Gobierno del DF, pero es que en parte tiene razón: que si no hay agua dos semanas en San José del Vidrio, a manifestarse al DF; que en Chiluca el presidente municipal no hizo una obra que había prometido, pus pal DeFectuoso; que si en Chichicaspa pasó no se que cosa, cae la manifestación… pero me desvié, hablaba del Metro.


Es ahí en los trenes naranja donde se vende prácticamente de todo: el famosísimo chocolate Nikolo, Bubulubus de uno-tres-dos-por-cinco; burbujas de plástico que no se rompen y que, vale agregar, seguro han de ser toxicas, libros de “pensamientos” –sabrá dios de quien- cursis, discos, que van calados, van garantizados de “Lo mejor de 2012” aunque estemos en abril, enemil películas compactadas pa’ verlas en el celular y, aunque ustedes no lo crean, ¡¡¡MARTILLOS!!!, sí, no se a quien se le ocurrirá vender martillos, y peor aún, no sé quien los compre. Como diría un amigo: “Después van a vender motocierras”.

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